TRATAMIENTOS

Detección Cáncer de Tiroides
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 Existen varios tipos de tratamiento para el cáncer de tiroides:

La cirugía se realiza para extirpar la mayor cantidad de cáncer posible. Cuanto más grande sea el tumor, mayor será la cantidad de glándula tiroidea que se deba extirpar. Con frecuencia, se saca toda la glándula.

Si la cirugía no es una opción, puede servir la radioterapia

La cirugía se realiza para extirpar la mayor cantidad de cáncer posible. Cuanto más grande sea el tumor, mayor será la cantidad de glándula tiroidea que se deba extirpar. Con frecuencia, se saca toda la glándula.

Si la cirugía no es una opción, puede servir la radioterapia

Después de la cirugía, la mayoría de los pacientes reciben yodo radiactivo, que generalmente se toma por vía oral. Esta sustancia destruye cualquier tejido tiroideo remanente y también ayuda a obtener imágenes médicas más claras, de manera que los médicos puedan ver si quedó algo del cáncer o si éste reaparece posteriormente.

La radiación externa usa rayos (o partículas) de alta energía para destruir las células cancerosas o disminuir su crecimiento. Se enfoca cuidadosamente un haz de radiación desde una máquina fuera del cuerpo. Generalmente, este tipo de radioterapia no se usa contra cánceres que absorben yodo (esto es, la mayoría de los cánceres de tiroides diferenciados), los cuales se pueden tratar mejor con terapia de yodo radiactivo. Se usa con más frecuencia como parte del tratamiento del cáncer medular de tiroides y el cáncer anaplásico.

La radiación externa generalmente se administra 5 días a la semana durante varias semanas. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo médico tomará cuidadosamente medidas para identificar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. El tratamiento por sí solo no causa dolor y es muy parecido a la de hacerse una radiografía común. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Después de la cirugía o el yodo radiactivo, los pacientes tendrán que tomar un medicamento llamado levotiroxina por el resto de su vida, el cual repone la hormona que la tiroides normalmente produciría.

La mayoría de los pacientes que tuvieron cáncer necesitarán hacerse un examen de sangre cada 6 a 12 meses para verificar los niveles tiroideos.

 

Para los cánceres en los que estos tratamientos no son eficaces, los medicamentos de terapia dirigida pueden ser útiles. El inhibidor cinasa es una terapia dirigida que funciona de dos maneras: Ayuda a bloquear la formación de nuevos vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer y ataca a algunas de las proteínas producidas por las células cancerosas que normalmente las ayudan a crecer. Estos medicamentos pueden ayudar a detener el crecimiento del cáncer por un tiempo cuando se administra a pacientes con cáncer diferenciado de tiroides (papilar, folicular, y los cánceres de tiroides pobremente diferenciados) cuyos cánceres ya no responde al tratamiento con yodo radiactivo.

 

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